El viento cruza el campo en un suspiro,
inclinando los tallos a su paso
y en cada sacudida del abrazo,
enciende las amapolas en un giro.
Son como llamas rojas en el prado,
un efímero temblor de seda y grana
bailando al compás de la mañana,
hasta dejar el aire enamorado.
Foto: Anónima en Tumblr y publicada con licencia CC 4.0
Muy bonito.
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