Puedo asegurar que me he esforzado.
He intentado comprender dónde está la excelencia de la obra de cualquier manifestación artística. Por activa y por pasiva, de frente y de lado; cualquier lado.
¿Puedo hacer una valoración crítica?
—Posiblemente estaría en mi derecho, pero la prudencia me sugiere que no me corresponde y además no me hace falta alguna. Sin embargo, no hay duda de que estoy en mi derecho de opinar y lo hago con toda la sinceridad que soy capaz de expresar.
No entiendo absolutamente nada de la obra de este señor. Me parece que forma parte de ese paquete de personajes en los diferentes campos de la cultura, que han sido magnificados de forma artificial para responder a una necesidad identitaria de un entorno cultural que quizás lo necesita menos de lo que acomplejadamente piensa.
Puede que en esta opinión, tenga algo que ver, mi falta de cultura y preparación artística. Cualquiera estaría en su derecho de pensarlo. No obstante, hay algo que tengo muy claro:
Cualquier obra artística está destinada a mover ciertas sensaciones que, incluso, se pueden medir hoy en día, viendo cómo iluminan ciertas partes del cerebro en una tomografía craneal. En pocas palabras: despertar emociones.
Mirando las obras de Tàpies, mis emociones duermen el sueño de los justos. Ni siquiera despiertan cuando me pongo un calcetín.
He intentado comprender dónde está la excelencia de la obra de cualquier manifestación artística. Por activa y por pasiva, de frente y de lado; cualquier lado.
¿Puedo hacer una valoración crítica?
—Posiblemente estaría en mi derecho, pero la prudencia me sugiere que no me corresponde y además no me hace falta alguna. Sin embargo, no hay duda de que estoy en mi derecho de opinar y lo hago con toda la sinceridad que soy capaz de expresar.
No entiendo absolutamente nada de la obra de este señor. Me parece que forma parte de ese paquete de personajes en los diferentes campos de la cultura, que han sido magnificados de forma artificial para responder a una necesidad identitaria de un entorno cultural que quizás lo necesita menos de lo que acomplejadamente piensa.
Puede que en esta opinión, tenga algo que ver, mi falta de cultura y preparación artística. Cualquiera estaría en su derecho de pensarlo. No obstante, hay algo que tengo muy claro:
Cualquier obra artística está destinada a mover ciertas sensaciones que, incluso, se pueden medir hoy en día, viendo cómo iluminan ciertas partes del cerebro en una tomografía craneal. En pocas palabras: despertar emociones.
Mirando las obras de Tàpies, mis emociones duermen el sueño de los justos. Ni siquiera despiertan cuando me pongo un calcetín.
Mi apreciado NOXEUS:
ResponderEliminarAnte todo, y sobre todo, decir que comprendo lo que nos quieres explicar. No que te entiendo y que llego a comprender que hay personas que "no pueden llegar a entender", sino que te comprendo en el sentido trascendental de tu carta.
Podría coger uno de los libros de Cirlot y lanzar una soflama tipo:
Cirlot afirmaba que existía una "coincidencia total" entre las texturas de las materias exteriores que usaba Tàpies y las impresiones psíquicas e interiores del ser humano. Hay una intención profundamente realista: retratar la realidad del dolor, la vejez y el espíritu a través de la materia bruta...
¿Y?...
Confieso que yo tampoco entiendo a Tapies, que hay alguna cosa que me mueve a volverla mirar, pero que no me atrapa, al estilo Miró, que no sé porqué, ese circulo negro puesto como lo pone él, al lado de un amarillo superpuesto en otro rojo, me motiva.
No soy quien para valorar nada de ningún artista, primero porque no entiendo, segundo, porque no sería justo, yo no soy nadie, ahora bien, mis sensaciones, como las tuyas, no se movilizan ante la obra de este autor.
veo que no soy el único.
Un saludo