San Francisco o San Paquillo
Nos guste más o nos guste menos, muchos somos hijos de ese tiempo, y en más o menos cantidad, mamamos esa subcultura libertaria de colores psicodélicos y flores en el pelo. No todo era escapismo, porque aquella juventud tenía dos caras y una era la del inconformismo. Mostrarse rebelde ante el orden establecido, por aquel entonces, tenía mucho más sentido y justificación del que tuvieron ciertos movimientos que llegaron décadas después, que mal dirigidos e influenciados por un tirano incapaz de aceptar derrotas, incendiaron ese país asaltando el templo sagrado de su democracia. Una democracia que ha quedado para siempre en entredicho.
Aquellos primeros protestaban con fuerza, intentando acabar con una guerra injusta y cruel:
—Vietnam—
—Vietnam—
Hoy vemos protestas tímidas por acabar con la guerra caprichosa del CCP (carrot-colored president).
No todo era tan malo. Lo realmente malo vive ahora, entre nosotros. Sin valores, sin rumbo, sin coraje.
¿Cuánto tardará el colapso?
岡ヌ (Okanu)

Para ser un ser (valga la redundancia) extracorpóreo, OKANU, expones el hecho con precisición ontológica.
Hemos perdido en valores de la forma proporcional en que hemos ganado individualismo.
Es simplemente , el sistema.
Una persona/una cosa. Habitación; teléfono; ordenador; coche; despacho...
Como decía el feo de la película= Mi tesoro.
No hay más, porque no hay sentido del reparto, de lo proporcional, de la empatía, del cooperativismo.
Un saludo OKANU.
En tiempo de flores y psicodelia la gente aún sabía rebelarse contra la injusticia. Hoy, en cambio, las guerras caprichosas avanzan y la democracia se resquebraja mientras la indignación bosteza desde la comodidad del sofa. Lo peor no está fuera, sino dentro: hemos perdido el pulso moral. El colapso no llegará; ya empezó.
Calla, calla, que la canción y tu mención al tiempo aquel me trae infinidad de recuerdos de una juventud aún inocente, al menos por mi parte personal. Y por ser inocentes los de la porra parda nos sacaban a hostias de los recitales y no te cuento de las asambleas...O sea que no solo pasaba en aquel Estado de Estados. Aquí a las causas estudiantiles se unieron la causa anti guerra en Vietnam. Las leches nos las daban por todo.
Los recuerdos siempre son bien recibidos. Los malos, porque nos hablan de dificultades superadas, y los buenos, porque nos hablan de cosas añoradas.