 | | Matti Merilaid |
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Intranscendente, quizás. Pero buena noticia, siempre. Parece que alguien ha dejado constancia involuntaria, en forma de residuos urbanos, de que ahora tiene un "café pendiente" menos que saldar.
Sobre los "cafés pendientes" sabemos que se trata de un simpático eufemismo que encierra la idea de las pasiones insatisfechas¹. Y es tan popular el dicho que incluso una marca de café ha hecho de la idea un anuncio televisivo exitoso. Menos miedo llamarlo café, dice el anuncio. Bien; pero quizás tampoco debería dar miedo, llamarlo amor. |
La foto la hizo Matti Merilaid. Un fotógrafo "de calle" (urbano si lo prefieres) cuyo porfolio en Flickr puedes conocer
desde aquí
¹ Evidentemente, también puede significar otro tipo de encuentros.
Es aquello de cuando te encuentras a alguien que hace tiempo que no ves, y quedais para tomaros un café un dia de estos, un dia que a menudo no llega nunca.
"¡Hemos de quedar! ¡Hemos de quedar!" Se suele decir a quien ves cada dos años, y que cuando lo ves le dices: "¡Hemos de quedar! ¡Hemos de quedar!"
Segurament és el que fan les persones a qui no els agrada el cafè. 😉
Gràcies per aterrar per aquí. Per cert, podeu fer servir la llengua que més us vingui de gust, independentment de la de l'entrada o altres comentaris.
Hay que ser claros; una cosa es el amor y su parte de deseo y otra el café.
¡Cada cosa en su sitio! Que con los eufemismos no llegamos a ninguna parte.
Y terminamos por que el café y el amor, terminan por ser descafeinados.
O café con leche de avena, descafeinado y con sacarina. 😳