Ternura

Dos años y medio no fue tiempo suficiente para que él aprendiera que no era bueno amar en silencio. Durante todo ese tiempo, Carla exploraba el rostro de su amante tratando de que sus miradas se cruzaran, pero fueron muy pocas las veces. 

Al principio, la excitación de la novedad, conseguía ocultar una frialdad que Antonio no podía evitar. Era su naturaleza.Y eran creativos en sus artes amatorias. Imaginativos en la escena. Incluso extensos en los preliminares. No faltaban los detalles durante la jornada. Aquellos que, bien por parte de uno o de la otra, anunciaban y declaraban el deseo, con la elegancia del gesto discreto, o las insinuaciones apenas perceptibles. 

Pero a Carla le seguía faltando la mirada. Extrañaba insatisfecha las palabras encendidas en los instantes de la más estrecha intimidad. Era una lástima, pero Antonio, siempre olvidaba la ternura.
Por eso aquella tarde, Carla, mujer decidida, le anunció a Antonio que aquello, no era lo que quería.
No se vistió hasta mucho después de que él se marchara sin siquiera despedirse.

@noxeus

Ricard Pardo.
Blogueo sobre aquello que me interesa, lo que me inquieta y mueve mi curiosidad. Aunque en este perfil dice otra cosa, llevo en Blogger (con otra ID) desde Abril de 2006.
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