Alfred Eisenstardt tomó esta foto de la pareja durmiendo en una de las salas del Museo del Louvre en 1950. Nuestra condición humana nos hace suponer que a estas alturas de la historia, ya debe hacer unos años que duermen el «otro sueño».
¿Desinterés? — No lo creo. Si damos crédito al fotógrafo se trata de turistas norteamericanos en París. Y a la edad que parecen tener, no es difícil imaginar que después de caminar, les ha vencido el cansancio. Los sofás de la sala, invitan a echarse una cabezadita.
Y hablando del fotógrafo, es uno de los maestros del género de la fotografía callejera y aunque así, de golpe, seguramente no os suene, si veis la fotografía (con algún efecto añadido) al pie, ya os haréis cargo de que se trata de alguien reconocido (al menos en los círculos fotográficos)
¿Desinterés? — No lo creo. Si damos crédito al fotógrafo se trata de turistas norteamericanos en París. Y a la edad que parecen tener, no es difícil imaginar que después de caminar, les ha vencido el cansancio. Los sofás de la sala, invitan a echarse una cabezadita.
Y hablando del fotógrafo, es uno de los maestros del género de la fotografía callejera y aunque así, de golpe, seguramente no os suene, si veis la fotografía (con algún efecto añadido) al pie, ya os haréis cargo de que se trata de alguien reconocido (al menos en los círculos fotográficos)
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La fotografía del Louvre me recuerda que hace unos años, se quejaban de que en el Museo del Prado había mucha gente que entraban a leer el periódico y era cierto, todos éramos testigo de esa circunstancia. El debate era si debía o no evitarse. Ahora ya doy fe que no sucede, se entra a ver la exposición.
SAludos.
Es que hay cuadros en el Louvre que son hipnóticos
Seguramente será eso, Anónimo.