Hoy se ha cumplido un año de la última llamada telefónica con mi hermano Carlos. Lo sé bien porque esa llamada figura aún anotada en mi agenda.Fue una llamada sencilla para sugerirle un encuentro con el otro hermano, en Girona, para comer juntos, vernos y charlar un ratito.
Declinó alegando que el día propuesto (17) tenía una visita concertada con el dentista y añadió que tampoco tenía muchas ganas de desplazarse (vivía en Barcelona) con "esas calores" y que no estaba especialmente animado. Estuvimos hablando de temas de salud. Él era muy discreto, demasiado, con sus cosas. Sin duda, no me dijo de su salud, ni la mitad. Preguntó por la mía. Y eso fue todo; quizás algo más, pero que ahora no recuerdo.
Algunos amigos, seguramente recordarán, porque lo comenté por aquí, que días después, concretamente el 1 de julio, los mossos nos informaron de que lo habían encontrado muerto en su domicilio. Falleció solo, a causa de una neumonía fulminante, el 26 de junio, según el médico forense. Ahora vive en mis sentimientos y emociones. Me corroe la idea de que ese día de la llamada, en el que seguramente ya no estaba bien, no me mencionara más que lo del dentista.
Hace solo escasas semanas finalizamos todos los entresijos administrativos y burocráticos que han sido una pesadilla. Yo, que también vivo como vivía él (solo), he aprendido muchísimo.
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