Queremos restringir el acceso a los móviles para nuestros jovencitos y jovencitas, pues consideramos que su uso puede llegar a ser pernicioso para ellos y ellas. Sin embargo, nadie se preocupa o habla de restringir la publicidad, engañosa o rigurosa, que tiene una influencia, aun si cabe, más tóxica.
Puede que el dispositivo móvil pueda ser dañino, pero al menos sirve para cuestiones prácticas. En cambio, el bombardeo publicitario, no sirve más que a los intereses del anunciante. No tiene otro uso.
Vivimos bombardeados; niños, adolescentes, adultos y mayores, por todo tipo de publicidad repleta de falsas promesas. Radio, prensa, televisión, Internet, cartelería... Una publicidad, meticulosamente estudiada por expertos con el fin de ir socavando opiniones formadas y alterándolas con estrategias diseñadas por psicólogos, a favor del anunciante y sin que les importen un pimiento, los «daños colaterales»
¿Regular? —Ambas cosas mueven tanto dinero e intereses que es imposible, ni siquiera proponerlo.
Es mi idiotez del día. Que lo paséis la mar de bien.
Foto: Libre de copyright. Fuente: Pexels
Es mi idiotez del día. Que lo paséis la mar de bien.
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reflexión
