Presente


Hay un diálogo interior, del que cuando le abro la puerta y sale al exterior, suele experimentar poca acogida. Al parecer, hablar de la muerte e incluso de la vejez, es algo que incomoda. Y es algo que conozco, a pesar de que tengo unos excelentes amigos que no solo toleran, sino que proponen conversaciones sosegadas y reflexivas. Son temas sobre los cuales me gusta discurrir, de una forma ciertamente alejada de los planteamientos fundamentalistas que suelen rodear el pensamiento religioso. 

Esta mañana, tenía que llegarme hasta la ciudad, para resolver varias cuestiones hospitalarias. Como siempre, el tren que me lleva llega con retraso. Un cercanías que no es gestionado por la Generalitat, sino directamente por Renfe; es decir, un MD que es bastante más cómodo que esos borregueros de Rodalies, en los que más de una vez y de dos, he tenido que viajar con una rueda de bicicleta pegada en el cogote. Hoy ese tren (Sils, 9:20 - Girona 9:35) ha llegado con 28 minutos de retraso.  A la vuelta, el Rodalies de las 11:39 ha llegado a la estación a las 12:05. Es por estas cositas divertidas, y a pesar de que el trayecto es corto, siempre me llevo conmigo algún libro. No necesariamente la última adquisición, sino alguno que me apetece repasar.
Hoy le ha tocado acompañarme, las Meditaciones de Marco Aurelio. Ignoro si es una de mis rarezas o es algo totalmente normal, pero este libro, siempre es una alegría para mis neuronas, lo abra por donde lo abra.  Ha sido una provechosa lectura. Destaco este fragmento (meditación 14):
Incluso si estuvieras destinado a vivir tres mil años y aun diez veces otros tantos, recuerda que no se pierde una vida distinta de la que se vive y que solo se vive la que se pierde. De ahí sigue que las vidas más largas y las más cortas vienen a reducirse a lo mismo.
  El momento presente es igual para todos; por lo tanto, es la única parte del tiempo que realmente vivimos; la pérdida, por lo tanto, se reduce a perder solo ese pequeño fragmento de tiempo. Nadie puede perder ni el pasado ni el futuro. ¿Cómo podría alguien ser privado de lo que no posee?
Así que conviene tener siempre en la mente estas dos cosas:
 Primero que desde la eternidad, todas las cosas son iguales en su aspecto, se repiten una y otra vez sin diferenciarse en nada, así que uno verá lo mismo durante cien años, doscientos o una infinidad de tiempo.
 Segundo, que tanto el que vive más tiempo como el que muere mas temprano, sufren la misma pérdida. Es solo del momento presente de lo que van a verse privados, que es lo único que poseemos, visto que no se puede perder lo que no se posee.
Marco Aurelio vivió entre el 121 y el 180 después de Cristo. En esta meditación, el filósofo romano, parece entender la importancia de la tangibilidad y lo ilusorio tanto de pasado como del futuro. No deja de ser curioso, que en un entorno cultural tan diferente como el de la India antigua, Buda, alrededor de 700 años antes, proclamó una afirmación semejante. El presente, es una de las columnas fundamentales en el pensamiento del Budismo. Especialmente del Budismo seglar.

En el sutra "Conocer la mejor manera de vivir solo", el Buda dijo claramente: "No te quedes atrapado en el pasado, porque el pasado ya pasó. No te angusties por el futuro, porque el futuro aún no ha llegado. Solo hay un momento para que estés vivo, y ese es el momento presente.
El budismo es una religión que no contempla la idea de un dios, pero también es un sistema filosófico que solo pretende dos cosas: la compasión entre los seres sintientes y la felicidad de los individuos.

Ricard

Caminando hacia los ochenta o hasta que la vida quiera. Esto es solo una distracción, así que me lo tomo en serio, pero solo lo imprescindible. Pasémoslo bien.

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