Nada, chic@s. En medio de estas celebraciones que deseo de corazón, os resulten de la mejor y mayor felicidad y también con el deseo de que no falten ni las sonrisas, ni ese brillo especial en los ojos de vuestros seres queridos, me atrevo a pedir que aunque solo sea por cinco segundos, recojáis vuestro espíritu y recordéis el dolor del mundo.
¡Un fuerte abrazo!
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